Recupera tu amor propio

Mujer de cabello oscuro mirando su reflejo en una ventana iluminada por la luz del amanecer, con expresión tranquila y segura de sí misma

Decimos que nos damos mucho palo cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, y es cierto, no necesitamos que nadie nos critique, porque ya lo hacemos mejor que nadie. Nos exigimos perfección, nos castigamos por los errores y nos cuesta reconocer los pequeños logros. Le damos al resto del mundo más comprensión de la que nos damos a nosotras mismas.

Pero el amor propio no es una frase bonita ni una moda. Es una práctica diaria. Es dejar de hablarte como si fueras tu enemiga y empezar a tratarte como a alguien que merece tu respeto. El amor propio no es pensar que todo lo haces bien, sino entender que estás aprendiendo. No es perdonarte todo sin responsabilidad, sino no destrozarte por cada tropiezo.

Pregúntate: ¿te hablarías igual si fueras tu mejor amiga? Porque si la respuesta es no, ahí empieza el trabajo.

Cuidarte, respetarte, darte pausas, dormir bien, decir no cuando algo te duele, eso también es amor propio. Y cuando empieces a practicarlo de verdad, descubrirás algo poderoso: que no necesitas la aprobación de nadie para sentirte suficiente.

Amarte no te hace más dura ni más fría. Te hace más libre.

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